domingo, 3 de junio de 2007

Saludos

¿Cómo están, señores y señoras de poca fe?

Hace ya tiempo pensaba en empezar esto, en comunicarme abiertamente con un mundo al que poco le intereso y que poco me interesa. Quizás ya me has visto por ahí, tirado y aburrido, cansado de dormir y harto de vivir (¿o de morir?, no lo sé bien) Da igual, no me importa si me ves o nos ves. ¿Podríamos ser varios, no?

Bueno pues, les diré solo una cosa en esta primera entrada, aparte de saludarlos con total cortesía: solo les ofrezco historias, muchas, de todo calibre, de toda índole. Te podrás reir, podrás escandalizarte, podrás hasta ignorarlas. Eso no me importa. Sé que mientras una sola persona desee leer una sola de mis estúpidas crónicas valdrá la pena. De hecho, esto vale la pena por el solo hecho de que quiero hacerlo. Fin de la primera historia.

Espero tu próxima visita. Algo está a punto de pasar, y tu quieres estar ahí cuando ocurra.